Mi alma llora, pues el aire corta mis venas, y derrama lagrimas negras, llenas de dolor y pena.
La soledad de este ciclo, entorpece mis palabras y no puedo aclarar mi mente, tristeza eterna, que atrapa la beldad de mi sollozo, y veo como los lobos arrancan mi pútrida carne y destazan mi alma en pedazos, la ira se burla de mi y me tortura con tu rostro, mas no puedo dejar de sufrir, yo nací para el dolor.
Un ángel me mira atónito desde los cielos y no puede creer, como hay ser que aguante tal castigo, sus alas cubren mis heridas, y sus manos curan mis lagrimas, alzo la vista y me asombro al descubrir su rostro, lleno de temor, de soledad, de lagrimas, de oscuridad.
Tomo su alma y la devoro, para transmutar en un ser etereo, que no es de día ni de noche, de luz o de oscuridad, un ser errante, que vagara por la eternidad, buscando el perdón de los mártires.
Y así abrazo el perdón de los pecadores, que junto al caronte vagan en el limbo, añorando el cese del sufrimiento.
Una luz opaca mi vista, y me hace desfallecer en un laberinto de dolor, al abrir los ojos, encuentro mi cuerpo, en un campo de espinas negras, las cuales perforan mi alma y la desangran hasta la ultima gota, por eso soy errante, y busco beber hasta el ultimo aliento de tu ser...
LEVIATHAN
lunes, octubre 10, 2005
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