
Silencio aturdidor, anuncia la llegad de los jinetes apocalípticos, los cuales llegan con pestes a infectar mi alma, putrefactos hedores inundan el ambiente, y las aguas se tornan rojas, mas el cielo gris sucumbe ante los gritos de horror, los cuerpos calcinados corrompen la paz que habita en mi ser, y mis ojos derraman lagrimas e dolor al ver a mi pena arrastrarse y pregonando perdón.
Aun de noche escucho los gritos de los inocentes y despierto empañado de miedo, queriendo enmendar mi error, mas la masacre ya paso y los lamentos recorren el camino de mi agonía.
Derrotado ante un espejo, observo mi lacio cuerpo abandonado por la beldad, y no queda mas que un pútrido cadáver, el cual corroe los sueños y amenaza con acabar con todo aquello que tenga vida propia.
Gimoteando llega a mi un ángel, que con la hoja de su espada atraviesa mi corazón y lo despedaza, mas dolor no siento pues insensible me he vuelto.
Mi castgo será herrar por siempre, hasta que tu mirada se apiade de mi y regrese al lugar del sueño eterno.
LEVIATHAN

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